Cocinas para la Paz: Un Encuentro Gastronómico en el Magdalena Medio

Un programa del Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, en colaboración con la FAO, ha unido a las comunidades de San Pablo, Barrancabermeja, Arenal y Simití en un proceso de cinco meses que ha revitalizado la cocina tradicional como un medio de memoria y construcción de paz en una región afectada por el conflicto armado.

En San Pablo, se dio cita a cocineros, cocineras y sabedores de los cuatro municipios, atrayendo a más de 100 participantes, entre adultos y niños. A través de talleres, se ha revalorizado la cocina como patrimonio vivo y como herramienta de paz. Un total de 114 personas, de las cuales 48 se identifican como víctimas del conflicto, han participado en estrategias de rescate de recetas ancestrales y revitalización de saberes culinarios.

Durante estos talleres, que comenzaron en febrero, se han abordado recetas como la viuda de pescado, los bollos de maíz y el bocachico sudado. Estos platos han tenido un papel importante en el debate sobre seguridad alimentaria y el patrimonio cultural inmaterial. El programa ha resaltado la necesidad de una alimentación digna y culturalmente relevante en una región donde más del 35% de los hogares enfrenta inseguridad alimentaria.

La clausura del programa tuvo lugar en San Pablo, con la participación de líderes locales y representantes del Ministerio y de la FAO. El evento incluyó reflexiones sobre el papel de la cocina en el derecho a la alimentación y el consumo responsable, además de un intercambio de platos y celebraciones culturales.

Cada municipio ha reflejado su identidad a través de la gastronomía. En Barrancabermeja, el pescado simboliza resistencia y cultura, mientras que en Simití y Arenal la cocina se ha convertido en un medio de dignificación y conexión con el pasado. En Arenal, el maíz y el arroz han sido destacados como elementos clave de la cultura local.

El programa ha demostrado que la cocina es más que simplemente preparar alimentos; es también un acto político y una forma de narrar la historia y reclamar derechos. Cocinas para la Paz ha tejido un vínculo entre generaciones, contribuyendo a la transmisión de conocimientos y fortaleciendo el tejido social en un contexto rural y postconflicto. Esta iniciativa subraya la importancia de la cultura y la alimentación en el desarrollo territorial y la construcción de paz en Colombia.


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